3 de noviembre de 2011

Corre.
Corre todo lo que puedas porque el tiempo vuela y te quedas atrás. Parece que te canses sólo de pensarlo, sí, al principio es un poco estresante pero luego te acostumbras y los pies y los días van solos, acaba siendo como antes: tus cosas, tu gente pero a velocidad express. ¡Se pueden hacer muchas cosas corriendo! y, créeme no compensa interrumpir el camino por nada de lo que puedas plantearte. Los que se paran, los que se estancan, son aquellos que están solos.
No te detengas en llorar por nada, lamentarte de ti mismo y todas esas cosas... ¡eso si que es malgastar el tiempo! Corre y haz otras cosas que te hagan sentir bien, lo que sea, escucha música, haz música, juega, lee, baila, cuenta chistes, estudia… pero no olvides que el tiempo pasa y no puedes estancarte. No te pares por querer "saborear el momento", eso sólo son tonterías que te nublan, si es algo especial, te marcará igualmente dejes de correr o no.
Lo que quiero decir es que no te pares. No te pares nunca, sea lo que sea que se te presente para impedirlo, si de verdad vale la pena, correrá contigo, sino la vale, ¿para que darle el gustazo de que pierdas el tren? Es verdad eso que dicen que algunos trenes sólo pasan una vez.

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